viernes, 29 de enero de 2010

Norah


Cuatro y media de la madrugada.
Por mucho que el viento intenta arroparla no lo consigue.
No puede dormir.

Sus ojos castaños niegan a cerrarse, niegan a soñar, niegan a dormir.
Reina el olor a mandarinas en la casa, silenciosa. Comienza a amanecer. Combinación exquisita que a Norah le encanta.

Sigilosamente, sale de su habitación, ataviada con una bata, saluda a los espíritus de los objetos, objetos que contienen un trocito de alma de sus dueños. Objetos que, apartentemente inertes, ven la vida pasar... ¿Habéis oído eso de si las paredes hablaran?

Para ella, la paredes no hablaban. Sólo ella podía entenderlas. Por las noches las paredes mostraban retratos, retratos del tiempo, huellas del amor. Y sólo ella podía verlas.

De repente, en su incursión nocturna al pasillo, el parqué de madera cruje. Norah se paraliza, pero dentro de ella siente la adrenalina fluir. "No mires atrás, sigue caminando"

Por fín Norah sale y recorre el jardín que hay alrededor de la casa. El tiempo pasa, y aunque el presente es pasado inmediato, el pasado puede ser un futuro cumplido; El amor, algo efímero y tan desproporcionalmente proporcionado.
Norah miró el reloj. Se sentía como Alicia en el país de las maravillas. Si la gente supiera acerca de la magia de las cosas y del mundo que empieza cuando el otro se acaba al crepúsculo, la vida sería otra.
Tras quince bostezos y una sonrisa, Norah vuelve a la cama y despierta en el mundo real, no era tan maravilloso como el de la casa de campo, pero nada es imposible.
Norah es así de soñadora, y hoy quiere cambiar el mundo. Lo tiene decidido.
Norah te escucha, es la pizquita de azúcar que endulza lo dulce. Si ve que todo va mal dice que todo irá mejor mañana y te abraza bien fuerte.
Norah lo tiene decidido. Si no puede cambiar el mundo, por lo menos pintará uno nuevo, por eso se ha apuntado a clases de arte; también para dibujar a su gato Salem mientras duerme hecho un ovillo en su regazo
Decía Calderón que la vida es un sueño y los sueños, sueños son.
Si los sueños fueran persona, su nombre sería Norah


Escribí esto un 12 de noviembre, hablando con una amiga, le pregunté si quería que le escribiera algo, le dije que me dijera un nombre cualquiera. Ella dijo Norah, con h al final. Y a partir de ahi, creé al personaje.
Os presento a Norah. Decidle HOLA!
L.

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